domingo, 29 de marzo de 2009

Recursos audiovisuales aplicados a la educación



Personalmente, puedo atestiguar las bondades de una educación en la que se involucren recursos audiovisuales, puesto que en la escuela primaria en la que laboro, contamos con equipos de Enciclomedia. Además, en otra parte, los muchachos tienen acceso a diferentes medios electrónicos, tan es así, que los docentes no conocemos varios de ellos, o bien, no los manejamos, sea por lo novedoso, o por el costo, en fin. Mucho se ha hablado y estudiado los efectos posibles dentro de la educación, basada en la novedad, lo vistoso, etc. sin embargo, no se puede negar que la educación no puede ni debe seguir desarrollándose tal y como la habíamos conocido, los paradigmas que daban lugar a la misma, no son iguales, ni tienen cabida, a menos que se desarrollen y cambien.
En el capítulo 7 del libro de Lozano y Burgos, con el cual titulamos el artículo, mencionan varios formatos usados recientemente, tales como el video, el audio, recursos multimedia, y elementos afines a los que señalamos. Realmente no se concibe la educación, en la actualidad, sin dichos elementos; desde una perspectiva didáctica, el uso (y por qué no, el abuso), generan nuevas formas de relación alumno-maestro-contenido, dándole un sentido totalmente nuevo, y sobre todo transformando cualquier panorama educativo, a tal grado que solo quienes se preparen en tal dirección, utilizando adecuadamente tales medios, serán quienes marquen la pauta dentro de la educación del futuro, la cual, por cierto, ya está presente.

El pizarrón digital interactivo: de la experiencia de su uso en la enseñanza media a las comunidades que aprenden sobre su aplicación



El Pizarrón Digital Interactivo (PDI), posee una lista muy grande de beneficios dentro del campo educativo, puesto que viene a revolucionar uno de los eternos paradigmas, causantes de una especie de rechazo generalizado, como lo es la inmovilidad y pasividad a la que se veían sometidos los alumnos, convirtiendo al maestro en el ser omnipotente, sabelotodo y controlador de vidas.
Al menos personalmente, desde mi época de alumno, resultaba un verdadero fastidio estar tantas horas sentado en el mesabanco, sin posibilidad alguna de hacer algo diferente, novedoso y que además fuera divertido. Con la introducción de los equipos de Enciclomedia en las aulas de 5° y 6°, tenemos una gama mucho más amplia para llevar a cabo sesiones de verdadera interactividad, donde los alumnos desarrollen una perspectiva más dinámica de lo que la escuela representa, y del papel que ellos mismos juegan, que es el rol mas importante, y quien más responsabildades tiene en el proceso de la construcción de su propio conocimiento.
En general, el Smart Board, que es el pizarrón que se usa actualmente en los equipos enciclomedia, tiene una serie de características que logran realizar clases verdaderamente entretenidas, con un mayor número de posibilidades audiovisuales y de interacción, integrando elementos que hace solo un par de años hubieran resultado inimaginables. El solo hecho de ver como los alumnos se interesan en pasar al frente, al pizarrón, ya podemos considerarlo un gran triunfo, comparado con las constantes negativas de los alumnos de antes del PDI. Las tecnologías de información y comunicación son una alternativa para reconstruir y transformar las formas tradicionales de transmisión y construcción del conocimiento, facilitando la creación de ambientes de aprendizaje interactivos que conducen a la autorreflexión y el autoaprendizaje (Marquès, 1999, citado en Ponce Sustaita, M. T., En prensa)

Me parece que, haciendo de lado los costos que pudiera acarrear el instalar una mayor cantidad de pizarrones digitales, el futuro en la educación no podrá ser visualizado sin tomar en cuenta el uso de tales herramientas, sobre todo ahora, que los resultados educativos no son los deseables. Es posible inferir que con el uso de los PDI, los resultados se verán beneficiados por la versatilidad y diversidad de aplicaciones, además de lo interesante que puede volver una clase tradicionalmente aburrida.

Bibliografía Módulo 3

Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, J. V. (2007) (Comp.). Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa. (Capítulos 7 y 9)

Burgos Aguilar, J. V. (En prensa). Aprendizaje Móvil: El potencial educativo en la palma de la mano. En Burgos Aguilar, J. V. & A. Lozano Rodríguez (Comp.). Tecnología educativa y redes de aprendizaje de colaboración. Distrito Federal, México: Limusa.

Ponce Sustaita, M. T. (En prensa). El pizarrón digital interactivo: de la experiencia de su uso en la enseñanza media a las comunidades que aprenden sobre su aplicación. En Burgos Aguilar, J. V. & A. Lozano Rodríguez (Comp.). Tecnología educativa y redes de aprendizaje de colaboración. Distrito Federal, México: Limusa.

domingo, 1 de marzo de 2009

Comunidades de prácticas de valor para el aprendizaje organizacional


En este capítulo pude apreciar una de las necesidades trascendentales de toda organización, contar con verdaderos equipos de trabajo, o más bien, con el sentido que el autor le dá, una comunidad de prácticas de valor. En lo personal es un concepto novedoso, atractivo desde la perspectiva en que, en la medida que una organización se prepare, se agrupe, y forme hábitos de desarrollo permanente, continuo, se está asegurando una amplia variedad de capacidades potenciales en constante desarrollo, al grado de otorgar plusvalía a sus propias prácticas laborales.

López Falconi distingue hasta un total de cuatro tipos de comunidades, las de Aprendizaje, de Propósito, Virtuales y de Prácticas. Es en este último tipo donde recae la importancia del capítulo.

Una comunidad de práctica se puede definir como “un grupo de personas que comparten un interés en común, un conjunto de problemas o simplemente tienen la pasión de compartir un tema en particular y desean profundizar su conocimiento y experiencia a través de distintos procesos de interacción” (Wenger; McDermott; Snyder, 2002; citado en López Falconi, p. 4). Pienso que al desarrollar una comunidad de prácticas de valor, se están combinando todos los conocimientos que en realidad ya existen, solo que de forma aislada, y al combinarlos con los demás conocimientos de los otros miembros, se crea un solo conocimiento, que compete al entorno propio del equipo, y que potencia las posibilidades de desarrollo organizacional. La información fluye con libertad, se crean registros de ideas, datos, etc, y sobre todo, se genera una real identidad de grupo, haciendo que el clima laboral sea más agradable. (López Falconi, p. 5)

En la actual Era del conocimiento, no podemos desdeñar su importancia, y se deben generar actitudes que promuevan la creación del mismo, su crecimiento, y sobre todo, el acceso de todos los miembros de las organizaciones, ya que la debilidad de un grupo, es igual a la de su miembro más débil.

López Falconi, J. E. (En prensa). Comunidades de prácticas de valor para el aprendizaje organizacional. En Burgos Aguilar, V. & A. Lozano Rodríguez (Comp.). Tecnología educativa y redes de aprendizaje de colaboración. Distrito Federal, México: Limusa.

5.- El aprendizaje híbrido o combinado (Blended learning): acompañamiento tecnológico en las aulas del siglo XXI


“… el aprendizaje combinado mezcla instrucción presencial cara-a-cara con sistemas educativos de entrega de educación a distancia” (Osguthorpe y Graham, 2003. Citado en Lozano y Burgos, 2008, p. 128-129)
Esto del aprendizaje híbrido es una manera en que la educación se va abriendo brechas de evolución, sin embargo, tuvo que esperar algunos miles de años para que la tecnología se desarrollara hasta su nivel actual, para que tuviera un impacto más fuerte en la sociedad. Si bien es cierto que no es un modelos reciente, si se entiende que con el desarrollo de las computadoras y de la Red, podamos hablar de una tendencia más duradera y con crecimiento sostenido, hasta el punto de aventurarnos a afirmar, que estamos viendo nacer una posible sustitución de la forma tradicional de las escuelas, en su forma presencial, al menos en lo que respecta a la educación de los niveles medio y superior.
Representa varias ventajas para aquellas personas que no disponen del tiempo necesario para atender un horario escolar rígido, ante las crecientes necesidades de especialización y profesionalización. Posee “…una gama variada de posibilidades educativas que reflejan su riqueza pedagógica.” (Lozano y Burgos, 2008, p. 133). Esto último es cierto, puesto que actualmente estamos viviendo momentos en que los tradicionales conocimientos pedagógicos, por si solos, se quedan cortos ante la amplia gama de recursos con los que cuentan los estudiantes, de todos os niveles incluso. Por otra parte, se puede observar una reducción de los costos reales de estudios, y una creciente utilidad marginal, ante el aprendizaje híbrido; y si tomamos en cuenta que conforme pasa el tiempo, los costos de los equipos se van reduciendo, y se amplía las posibilidades de acceso para todos los sectores económicos, podemos suponer que más adelante los costos de una educación híbrida igualmente se verán reducidos, dando lugar a una mayor inclusión de amplios sectores de la sociedad.

Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, V. (2007) (Comp.). Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa. (Capítulo 5)

4. ¿Hacia dónde nos dirigimos? Evolución de la tecnología y sus efectos en las organizaciones


Actualmente estamos inmersos en una sociedad altamente tecnologizada, y sin embargo me parece que aún no hemos visto todo lo que resta por venir.
A pesar de esto último, es claro que desde hace muchos años, varias personas pudieron percibir que existía un futuro en donde la tecnología haría que todas las formas y modos de ser, de vivir, y de trabajar, se volvieran hasta cierto punto obsoletas, obligando al cambio a las empresas, escuelas, personas, y a toda la sociedad en general.
Applegate, Cash y Mills, en 1988 “…Hablaron de sistemas basados en conocimiento, computadoras más rápidas, mejores líneas de comunicación, el reemplazo del teléfono por computadoras y la transformación de voz en texto de forma sencilla.” (Citado en Lozano y Burgos, 2008). Quizás esto no represente nada novedoso actualmente, pero si nos situamos dentro del contexto existente hace 20 años, podemos sentir que era completamente una locura pensar de esa manera, mucho menos creer que tales cambios incidirían de forma directa en un cambio cultural a nivel global, con un acceso casi inmediato y universal a cualquier tipo de conocimiento. Si en la edad media el conocimiento era un tesoro, solo reservado para unos cuantos elegidos y dentro de ambientes restringidos y controlados, actualmente el conocimiento no solo es para todos, sino que está disponible en cualquier parte que las personas se encuentren, y justo en el momento en que lo necesiten.

Es necesario tomar en cuenta que todos los ámbitos han resultado de alguna manera afectados por el giro que se ha generado ante tal revolución tecnológica, tal y como lo mencionan en varias partes de su libro Lozano y Burgos, (2008), se tiene que observar que aún nos esperan cantidad de cambios dentro de los enfoques educativos, gubernamentales, mercadotécnicos, y la manera en que tales cambios afectarán los estilos de vida de las personas. “Como en cualquier historia, la visión del futuro no viene sin peligros inminentes” Lozano y Burgos, (2008, p. 121). En esta parte los autores hacen el análisis de los riesgos de la visión que abordan, desde el punto de vista de la seguridad y la vulnerabilidad a fallas críticas. Me parece que ambos puntos tienen un gran sentido de certeza, ya que aún no tenemos el grado de desarrollo necesario para afirmar que los sistemas sean completamente infalibles a fallas e intromisiones, mientras que las empresas y gobiernos si tienen la necesidad de depositar toda su información en ambientes con un amplio margen de seguridad.

Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, V. (2007) (Comp.). Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa. (Capítulo 4)