
En este capítulo pude apreciar una de las necesidades trascendentales de toda organización, contar con verdaderos equipos de trabajo, o más bien, con el sentido que el autor le dá, una comunidad de prácticas de valor. En lo personal es un concepto novedoso, atractivo desde la perspectiva en que, en la medida que una organización se prepare, se agrupe, y forme hábitos de desarrollo permanente, continuo, se está asegurando una amplia variedad de capacidades potenciales en constante desarrollo, al grado de otorgar plusvalía a sus propias prácticas laborales.
López Falconi distingue hasta un total de cuatro tipos de comunidades, las de Aprendizaje, de Propósito, Virtuales y de Prácticas. Es en este último tipo donde recae la importancia del capítulo.
Una comunidad de práctica se puede definir como “un grupo de personas que comparten un interés en común, un conjunto de problemas o simplemente tienen la pasión de compartir un tema en particular y desean profundizar su conocimiento y experiencia a través de distintos procesos de interacción” (Wenger; McDermott; Snyder, 2002; citado en López Falconi, p. 4). Pienso que al desarrollar una comunidad de prácticas de valor, se están combinando todos los conocimientos que en realidad ya existen, solo que de forma aislada, y al combinarlos con los demás conocimientos de los otros miembros, se crea un solo conocimiento, que compete al entorno propio del equipo, y que potencia las posibilidades de desarrollo organizacional. La información fluye con libertad, se crean registros de ideas, datos, etc, y sobre todo, se genera una real identidad de grupo, haciendo que el clima laboral sea más agradable. (López Falconi, p. 5)

En la actual Era del conocimiento, no podemos desdeñar su importancia, y se deben generar actitudes que promuevan la creación del mismo, su crecimiento, y sobre todo, el acceso de todos los miembros de las organizaciones, ya que la debilidad de un grupo, es igual a la de su miembro más débil.
López Falconi, J. E. (En prensa). Comunidades de prácticas de valor para el aprendizaje organizacional. En Burgos Aguilar, V. & A. Lozano Rodríguez (Comp.). Tecnología educativa y redes de aprendizaje de colaboración. Distrito Federal, México: Limusa.
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