
Este artículo me pareció bastante interesante, sobre todo por la posibilidad de conocer y contar con un repositorio de tal magnitud, como lo sería aquel donde se guardaran todos aquellos Objetos de Aprendizaje, (OA), los cuales vinieran a engrandecer las posibilidades de acceder a materiales educativos, por decirlo de alguna manera, arbitrados, es decir, que cumplan con las condiciones estándar, asegurando una calidad certificada.
La percepción acerca de la poca colaboración interinstitucional, sobre todo en los niveles superiores, se ubica en un contexto histórico de finales del s. XIX, en donde el conocimiento era tan celosamente custodiado. Hoy, en los inicios del S. XXI, el conocimiento adquiere una perspectiva global, y quien lo crea o modifica tiene la obligación moral de compartirlo con los demás. Es en este sentido que la preocupación de la CUDI resulta verdaderamente importante para asegurar a la humanidad de un bagaje cultural y que además cumpla con los requisitos tecnológicos que el desarrollo actual demanda.
Un objeto de aprendizaje es una entidad informativa digital desarrollada para la generación de conocimiento, habilidades, actitudes, que tiene sentido en función de las necesidades del sujeto y que corresponde con una realidad concreta. (CUDI, 2002, citado en Lozano, Burgos, 2008, pp. 356)

Fuera de toda información técnica de los elementos que componen un OA, lo que me sugiere mayor pertinencia, es la posibilidad de que cada uno de ellos, para poder pertenecer a un repositorio de tal envergadura, tenga que contar con una certificación bajo estándares internacionales, lo cual le da una sensación de mayor validez espacio-temporal, ya que su utilización no se limita a ciertos contextos, sino que puede estar a disposición de un público variado, y cumplir con la finalidad que fue diseñado, sin preocuparse por limitaciones como pertinencia, subjetividad, temporalidad, objetividad, etc.
Los autores mencionan la siguiente frase: “Esto sugiere algunas reflexiones ante la suposición de que se está formando una nueva sociedad, saturada de información, impregnada de ciencia y técnica, abierta sobre el mundo.” (2008), y ante dicha suposición, es de esperarse que la información que se les proveerá a nuestros futuros individuos, poseerá una calidad acorde con el ritmo de evolución que se da en los actualesprocesos educativos.
Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, J. V. (2007) (Comp). Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa. (Capítulos 12 y 13)




