
Actualmente estamos inmersos en una sociedad altamente tecnologizada, y sin embargo me parece que aún no hemos visto todo lo que resta por venir.
A pesar de esto último, es claro que desde hace muchos años, varias personas pudieron percibir que existía un futuro en donde la tecnología haría que todas las formas y modos de ser, de vivir, y de trabajar, se volvieran hasta cierto punto obsoletas, obligando al cambio a las empresas, escuelas, personas, y a toda la sociedad en general.
Applegate, Cash y Mills, en 1988 “…Hablaron de sistemas basados en conocimiento, computadoras más rápidas, mejores líneas de comunicación, el reemplazo del teléfono por computadoras y la transformación de voz en texto de forma sencilla.” (Citado en Lozano y Burgos, 2008). Quizás esto no represente nada novedoso actualmente, pero si nos situamos dentro del contexto existente hace 20 años, podemos sentir que era completamente una locura pensar de esa manera, mucho menos creer que tales cambios incidirían de forma directa en un cambio cultural a nivel global, con un acceso casi inmediato y universal a cualquier tipo de conocimiento. Si en la edad media el conocimiento era un tesoro, solo reservado para unos cuantos elegidos y dentro de ambientes restringidos y controlados, actualmente el conocimiento no solo es para todos, sino que está disponible en cualquier parte que las personas se encuentren, y justo en el momento en que lo necesiten.

Es necesario tomar en cuenta que todos los ámbitos han resultado de alguna manera afectados por el giro que se ha generado ante tal revolución tecnológica, tal y como lo mencionan en varias partes de su libro Lozano y Burgos, (2008), se tiene que observar que aún nos esperan cantidad de cambios dentro de los enfoques educativos, gubernamentales, mercadotécnicos, y la manera en que tales cambios afectarán los estilos de vida de las personas. “Como en cualquier historia, la visión del futuro no viene sin peligros inminentes” Lozano y Burgos, (2008, p. 121). En esta parte los autores hacen el análisis de los riesgos de la visión que abordan, desde el punto de vista de la seguridad y la vulnerabilidad a fallas críticas. Me parece que ambos puntos tienen un gran sentido de certeza, ya que aún no tenemos el grado de desarrollo necesario para afirmar que los sistemas sean completamente infalibles a fallas e intromisiones, mientras que las empresas y gobiernos si tienen la necesidad de depositar toda su información en ambientes con un amplio margen de seguridad.
Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, V. (2007) (Comp.). Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa. (Capítulo 4)
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