jueves, 5 de febrero de 2009

LECTURAS DEL PRIMER MÓDULO

En general, las lecturas me parecieron novedosas, con ideas muy frescas acerca de la visión contemporánea de la educación, desde luego, privilegiando la educación a distancia, pero con los fundamentos que hacen que uno sienta la necesidad de verse involucrado en tales tipos de interacción educativa.
Además, creo que el hecho simple de observar, quien lo haga verdaderamente, los cambios tan vertiginosos que actualmente vivimos, en lo social, lo laboral, así como en otros diversos ámbitos, nos permiten proyectar nuestras actividades profesionales, cualquiera que esta sea, y visualizar que si en realidad queremos ser competitivos, que si queremos tener vigencia, (en un sentido estrictamente cualitativo), el único camino que resulta seguro, y necesario, es el de la preparación profesional, de un continuo aprendizaje, y sobre todo, de mejorar nuestras propias competencias laborales; quien no tenga esto en mente, inherentemente se está quedando a la zaga con respecto a aquellos que apenas están empezando su preparación profesional, en cualquiera de sus forma. Esto último es porque las nuevas generaciones de universitarios, por ser una de las primeras generaciones de la sociedad del conocimiento, ya llevan ventaja con respecto a los adultos jóvenes, y adultos mayores, económicamente activos, en cuanto a manejo y dominio de las herramientas computacionales.
Las lecturas de los capítulos 2 y 3 del libro Tecnología Educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona, (Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, V. 2007, pp. 53-106), son de fácil entendimiento, sin que esto le reste valor a sus comentarios, de hecho hubo uno que me gustó: “Los profesores se colocan a sí mismos como un recurso para el aprendizaje y trascienden la función informativa por una función de facilitación o mediación entre el estudiante, el contenido disciplinar y la formación de la persona en un sentido más amplio”, y me causa una sensación de reencuentro con la profesión de docente, esto es, aún cuando se tengan todos los estudios del mundo, nada te garantiza que ya la persona haya realmente comprendido su función educadora, sin embargo, el comentario anterior, viene a reforzar ese sentimiento de ser un maestro de la escuela tradicional, ante la imposibilidad de ser de otra manera, porque es la única forma en que se ha hecho por los siglos de los siglos. Me parece que en la medida en que el maestro se sienta parte de un proceso de formación, que no es el suyo, sino de aquellas personitas que le han sido encomendadas, y que no habrán de aprender lo que él sabe, sino las interpretaciones que ellos mismos hagan acerca de lo que el maestro les muestre, de lo que el maestro considere prudente, necesario, importante, que ellos interioricen, y que además, ellos serán quienes lo externen como parte del aprendizaje para la vida, el proceso de los alumnos se verá enteramente enriquecido, pues la planeación de las actividades se hará desde la perspectiva de aquellos que el alumno será capaz de interpretar, siendo el centro de su propio sistema de aprendizaje.
Es importante hacer mención que el hecho de proyectar la sociedad como parte de una nueva cultura de aprendizaje, como “la ciudad del conocimiento”, “la ciudad virtual” etc. estamos adelantándonos a un tiempo que no necesariamente se encuentra lejos, sino que cada día se vuelve más cercano, y por sobre todo, más complejo.
Me queda claro que el camino que hemos comenzado, de estudiar en un modelo a distancia, asincrónico, se muestra como una de las opciones con mayor futuro en lo sucesivo, y sin embargo, a pesar de ser algo tan novedoso, y que queda fuera del alcance de la mayoría de las personas en países como el nuestro, no creo que ya hayamos visto todo el desarrollo que pueda ser alcanzado, sino que aún existe un potencial que nos es difícil, siquiera imaginarlo.

BIBLIOGRAFÍA
Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, V. (2007) (Comp.). Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa. (Capítulos 2 y 3)

Héctor Antonio Cota Contreras
MTE
A01003426

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